Déficit de Atención (TDAH y TDEA)

Déficit de Atención con Hiperactividad (DAH)   vs.  Déficit de Eficacia Atencional (DEA)

Si bien ambos déficit están relacionados con el proceso cognitivo llamado atención, se refieren a dos aspectos diferentes de la misma.

Déficit de Atención con Hiperactividad (DAH)

Relacionado con la capacidad para mantener la atención (Atención Sostenida, AS) durante periodos largos de tiempo focalizada sobre una misma cosa, situación, actividad cognitiva, etc. Destaca en estos niños:

Actividad motriz excesiva (se mueven constantemente y mucho más que lo “normal”) Parece que “se mueve por moverse”.

Sus movimientos suelen ser bruscos, rápidos y, consecuentemente, torpes: rompen cosas sin querer, tropiezan, se golpean,…

Dificultad para poner atención a lo que ven o escuchan y durante periodos de tiempo muy breves e insuficientes para analizar detenidamente las situaciones.

Gran impulsividad cognitiva (no a causa de emociones intensas) o déficit de reflexividad.

Abandono de las tareas antes de terminarlas: juegos, actividades escolares,…

Pierden u olvidan dónde han dejado sus cosas: juguetes, materiales escolares,…

Como consecuencia de lo anterior, suelen presentar retrasos generalizados en su desarrollo: social, escolar, personales, etc.

Y, en el Centro Educativo suelen tener problemas de relación con sus profesores y compañeros (aunque no siempre es así), suelen leer y escribir mal; cometer errores frecuentes en sus tareas escolares: confundir hechos, fechas, contestar sólo parte de los enunciados,… (todo debido a su falta de atención)

 

Déficit de Eficacia Atencional o Inatención (DEA)

Relacionado con la habilidad de dirigir su atención de manera eficaz (Calidad Atencional, CA) sobre lo relevante de las situaciones. Los niños con esta condición presentan las características siguientes:

Excesiva lentitud en sus movimientos  (hacen las cosas más despacio que lo “normal”: se visten, se lavan, comen, andan,…)

Importante dificultad, cuando prestan atención a un contexto o situación, para darse cuenta de los elementos relevantes o significativos. No encuentran los detalles relevantes.

Pierden u olvidan dónde han dejado sus cosas: juguetes, materiales escolares,…

Parecen estar abstraídos, en las nubes, …, parece que les cuesta dirigir su atención a lo que el entorno les demanda (padres, amigos, profesores,…)

Parece que les cuesta un tiempo mayor que a la media llevar a cabo cualquier tipo de tareas cognitivas. Son lentos tanto para “hacer cosas” como para “pensar en cosas”.

Como consecuencia de la falta de atención relevante y de la lentitud, suelen recibir recriminaciones por parte de padres, hermanos, profesores,… ; están sometidos a exigencias de mayor rapidez; suelen tener retrasos en aprendizajes sociales, de autonomía y escolares.

En el Centro Educativo no suelen tener problemas de relación con sus profesores y compañeros (aunque no siempre es así), pero suelen leer y escribir mal; cometen errores frecuentes en sus tareas escolares, confundir hechos, fechas,… (todo debido a su falta de eficacia atencional)

 

Condición y Trastorno: o la T que se pone delante en las siglas TDAH

El déficit de atención como condición es una característica personal como lo es el color de los ojos. Es algo con lo que se nace y que acompaña a la persona a lo largo de su vida. Puede describirse como anteriormente hemos comentado y, al igual que el color de ojos, o se tiene o no se tiene dicha condición. No se puede tener de manera gradual o según el contexto en el que nos encontremos, es decir, no se puede tener la condición mucho o poco ni se puede tener en clase pero en casa no, o durante el curso pero en vacaciones no.

El trastorno, sin embargo, es algo que se valora gradualmente y que no es estable a lo largo de la vida. Decimos, pues, que una persona tiene Trastorno por Déficit de atención con hiperactividad en grado leve, medio o grave, cuando dicha condición (DAH) «trastoca» su vida, cuando, por dicha condición, su vida se ve alterada emocionalmente. De esta manera, podemos también sufrir un trastorno por ruptura amorosa si dicha situación (la ruptura) nos altera la vida: falta de sueño y apetito, tristeza y apatía, irascibilidad, etc.

¿Puede entonces mi hijo tener la condición pero no un trastorno por ella? Sí.
Puede tu hijo ser tremendamente feliz y sentirse adaptado al entorno en el que vive siendo hiperactivo, inatento o ninguna de las dos cosas. Lo que ocurre es que tener una condición que le hace diferenciarse del resto de alumnos y niños de su edad y entorno, aumenta la probabilidad de tener un trastorno por ello ya que las situaciones de inadaptación y frustración suelen ser más frecuentes (al menos en nuestra sociedad actual)  También puede, sin tener la condición de Déficit de Atención, tener un trastorno.

 

Problemas emocionales

El Déficit de Atención con Hiperactividad (DAH) suele confundirse con problemas emocionales como el estrés o la ansiedad. Cada vez son más frecuentes estos trastornos emocionales en niños cada vez más pequeños en nuestra sociedad. Las prisas, las excesivas actividades extraescolares, la mala gestión de las emociones de los adultos que les educan, las elevadas exigencias académicas de los niños y las elevadas exigencias vitales, profesionales, etc. de sus padres y profesores, la ausencia de educación emocional; son alguno de los factores por los que nuestros niños están cada día más alterados emocionalmente.
Al ser los síntomas similares: excesiva actividad motriz, impulsividad o falta de reflexividad, abandono de las tareas sin terminar, olvidos y pérdidas de material, etc., es frecuente que se confundan ambos diagnósticos. Sin embargo, mientras que la condición de DAH es desde siempre y para siempre, los problemas emocionales son transitorios.
También sucede, ya que los niños son personas en su globalidad, que algunos niños con la condición de DAH o DEA tienen, además, problemas emocionales (en este caso añadiríamos la T de trastorno por…) Esto hace que, en estos niños, no se observen los resultados esperados al trabajar con ellos sus habilidades atencionales siendo necesaria una intervención global en todos los factores que explican la situación y no sólo focalizada en uno de ellos.

 

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Más información en:

Guía Niños y Adolescentes Hiperactivos e Inatentos (.pdf)

http://www.tda-h.com/ 

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