Pautas Pedagógicas

Los aprendizajes iniciados en la Escuela deben continuar y ser complementados con los de la Familia. Por ello, es común que desde la Escuela se pida colaboración familiar en la realización de tareas diarias, de trabajos de aplicación (como recolección de hojas para un trabajo manual o botánico, visitas a zonas de la ciudad o al campo, etc.), en el estudio de las asignaturas, etc.

Así, los padres, con su ejemplo, pueden motivar a sus hijos y hacer que disfruten mientras aprenden nuevos conocimientos y ayudarles a establecer hábitos de estudio con los que alcanzar sus objetivos.

En las tareas escolares los padres pueden:

Ayudar a sus hijos a establecer buenos hábitos de estudio y autocontrol.

Fomentar la autonomía y la responsabilidad con un control indirecto.

Construir una autoestima alta reconociendo y premiando el esfuerzo más que los resultados. Y aumentar su tolerancia a la frustración y sus actitudes de superación transmitiéndoles que los fallos son humanos y enseñándoles a aprender de ellos.

Convertir la situación de deberes en una actividad positiva de aprendizaje, con un clima positivo y de confianza que facilite la relación padres-hijos-padres.

No obstante, coordinar las tareas educativas, con las académicas, las del hogar, las maritales y las personales no resulta nada simple. Además, aquellas actividades que le resultaron sencillas en su infancia, se vuelven complicadas cuando han de explicarlas para que sea otro quien las sepa hacer. Aún más, cuando no sabe cómo adaptarse a las capacidades de sus hijos, a sus conocimientos previos, a la manera en que se lo están enseñando en la Escuela, etc.

Para coordinar todos los roles que desempeñamos en nuestro hogar y aprender a enseñar a nuestros niños hábitos de estudio, a organizar y resolver sus tareas diarias, etc., pueden acudir a los talleres y asesoramientos que en el CIT-TDA Móstoles se realizan.

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Sobre el término «madurez»

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